La UNESCO sitúa en un 30% el número de mujeres investigadoras, mientras que las pertenecientes a la industria tecnológica suponen el 20%.
A pesar de las barreras que han ido superando las mujeres en los últimos años, continúan siendo protagonistas en áreas en las que han desarrollado importantes esfuerzos y beneficios que no se ven reflejados por el hecho de ser mujeres. Y es que a pesar de que son las encargadas de dirigir compañías tecnológicas, su presencia todavía es mucho menor que la de los hombres.
La UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ha desvelado los datos de un informe en el que resalta que solo hay un 30% de mujeres investigadoras, mientras que las pertenecientes a la industria tecnológica suponen el 20%.
Unos datos que encienden las alarmas, especialmente, en un momento de pleno auge de herramientas como la Inteligencia Artificial, la ciberseguridad y el desarrollo de software que, si no cuentan con el suficiente control, originan sesgos de género perjudiciales para las mujeres, que se verán reflejados, posteriormente, no solo en el potencial de las propias compañías si no en el del resto de la sociedad.
Impacto de la participación femenina en investigación
La presencia de mujeres en la investigación y, especialmente, en el campo de la tecnología ha permitido la creación de productos y servicios más inclusivos a lo que se une una manera de operar sus negocios más disruptiva. Y es que la visión femenina es imprescindible en cuestiones como la transformación digital, la implementación de estrategias basadas en datos, la automatización de procesos y la creación de nuevas plataformas digitales.
La consultora McKinsey desarrolló en un informe que las empresas con mayor diversidad de género en liderazgo consiguen una rentabilidad hasta un 21% superior a su competencia y es que como se ha demostrado en diversos informes las mujeres son mejores gestoras, especialmente, en las compañías que se encuentran en crisis.